lunes, 9 de junio de 2014

La mujer y el humo

El humo se desprendió de sus labios como las palabras del viento.
-Cariño, respira; deja que el sabor amargo impregne tus pulmones.
Y así lo hice, aspiré y aspiré. El cigarrillo se consumió, hasta el punto que su oscuro fuego rozó la zona porosa donde coloqué mis dedos.
-Retenlo. Siente como te va consumiendo por dentro. Siente su sabor amargo, su olor pesado y su textura efímera. Siente tu muerte, poco a poco, en cada calada; el como te va matando tras cortinas bonitas, entre diamantes y mentiras. Siente el color gris invadiendo tu vida, embargando hasta el último espacio vacío de tu ser. Gris, gris, rodeado de humo gris. Entrégate al sentimiento que te llena. Todos caminamos hacia la muerte, de eso no cabe duda, pero algunos corremos más que otros.

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