miércoles, 11 de junio de 2014

Hombre de piel de yeso

Hombre
de piel de yeso
no huyas de mis versos
de roble,
de madera
efímeramente eterna.
No huyas
cadáver,
latente en mis recuerdos,
hablante y oyente,
purgador de sentimientos.
Quédate conmigo,
hombre perdido,
quédate y no huyas,
no te escabullas
entre nieblas,
cielos y esquivos
chicos del mal carcomido.
Mátame lentamente,
hombre errante,
mátame
por dentro,
por fuera,
mátame
y no vuelvas.

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