viernes, 18 de julio de 2014

Hasta la Luna, solo ida. (Capítulo cuarto)



Capítulo cuarto: No hace falta dinero para ser feliz


Anduvimos largo y tendido por un parque cercano, hasta que nos entró hambre y buscamos un lugar donde comer. Al final fuimos a un restaurante de comida china. Sabía que eso le encantaba.

-Agghh, que olorcito sale de dentro de la cocina, ¡entran ganas de zamparse al cocinero!

-¡No digas eso Jota, a ver si se lo van a creer de verdad! –Una sonrisa afloró en mi rostro.

-Bueno, con que no nos coman a nosotros… -me devolvió la sonrisa, feliz.

Era el típico restaurante de las películas en el cual, la jefa, una anciana rechoncha, no cesa de proferir gritos hacia sus empleados con un cuchillo en la mano. A veces temo que la señora se abalance sobre alguno. Y creo que ellos también lo temen. El restaurante no suele tener mucha afluencia de clientes, ya que es pequeñito y oscuro, con las paredes repletas de muescas y demasiadas sillas cojas; pero la verdad es que la comida estaba deliciosa. Si cuidaran su presentación podrían llegar verdaderamente lejos, en mi opinión. Pero muchas veces no queremos complicaciones, nos vale con el mínimo para comer y dormir, y el resto nos lo buscamos por nuestra cuenta. No  hace falta dinero para ser feliz.

Después de que Jota se despidiese de la anciana, ahora sentada en una silla de madera a la entrada del local, en su idioma volvimos a caminar.

-¿Dónde te apetece ir ahora? –me preguntó, colocándose en frente mía y cogiéndome por ambas manos.

-No sé, elige tú, seguro que me llevas a un buen sitio.

-Bueno… -se colocó una mano en la cara, en posición pensativa, como si estuviese decidiendo algo realmente importante. –Podríamos ir al parque de atracciones, ¿quieres?

-Eso es muy caro, ya lo sabes, podríamos ir a cualquier otro sitio.

-No se cumplen diecinueve años  todos los días. Además, yo ya quería ir, y me has dado la excusa perfecta. –dijo, mientras me guiñaba un ojo.

-¿Pero de verdad eso de la programación te da tanto dinero?

-Claro. Al menos para un gusto de vez en cuando, porque no es solo lo de la programación, de vez en cuando alguien me llama para diseñar algún logo para una empresa, o participo en diseño 3D en la creación de algún videojuego perdido y después me llevo una pequeña comisión. Lo justito para el piso y dos o tres tonterías más, pero bueno, cuando termine mis estudios ya tendré un trabajo de verdad.

-Me estoy planteando seriamente seguir tus pasos. Aun estoy en primer año de sociología, y estoy viendo que no va a tener mucha salida.

-Pero Ele, eso es lo de menos. Si te lo curras y sacas las notazas que ambos sabemos que puedes sacar, encontrarás trabajo nada más terminar la carrera. Además, la felicidad no reside en cuánto tengas, sino en qué y con quién inviertas tu tiempo, por eso yo, ahora mismo, soy tan feliz.

-Jopé, siempre lo arreglas todo con unas cuantas palabras Jota…

-Muchas veces quisiera que eso fuese verdad… -Su sonrisa se tornó fría y obtuvo un aspecto melancólico, mirando el suelo.

-¿Qué te pasa? –Pregunté, algo confundida por la situación.

-No, nada, no importa. Mis cosas, supongo. No debería darle tantas vueltas a la cabeza.

-No, no deberías. –Me dolía mucho que estuviese así, por lo que cambié de tema sin pensarlo mucho. 
–¿Pero no me ibas a llevar a un sitio? ¿A qué esperamos?

-Es cierto, venga, cojamos el bus, tampoco está tan lejos. –dijo tras una carcajada, algo mejor.

Entradas populares