jueves, 25 de julio de 2013

Las puertas.

Y en el final último nos vemos condenados a encontrarnos solos ante esas puertas de madera y acero, con el fin de abrirlas, y, una vez hecho esto, cruzarlas.
Las puertas que conducen a ninguna parte.
Las puertas que nos pierden en ningún sitio.
No hay siquiera oscuridad, solo nada.

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