Imagino tu sonrisa, esos dientes que un día me dejaron absorto, y los sonrosados labios con los que me besabas.
Imagino las caricias y las tardes de playa.
Imagino todo lo que un día no hizo falta imaginar.
Cierro heridas; hoy cierro las heridas de un corazón roto, sepultado, usándolo de pilar para construir uno nuevo.
Cierro heridas esperando el día en que se vuelvan a abrir, en que el terremoto de movimientos íntimos sea la catástrofe que cree mi final y mi principio.
martes, 3 de junio de 2014
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