sábado, 14 de junio de 2014
Desapareció tras la oscuridad más lúgubre, en la oscuridad pesada que se cirnió tras ella, y se hizo un hueco en sus ojos. Su mirada dejó de ser triste, o feliz, o frustrada; pasó a esconderse tras una cortina que ocultaba cualquier atisbo de humanidad. Unos ojos que un día reflejaron el cálido cielo de la mañana terminaron perdiéndose, buscando con ligera agonía lo que un día tuvo y no tiene. Buscándose a sí misma.
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