Ese día tenía la voz ronca; había cogido un resfrío y tenía algo de alergia por el cambio de estación. Llevaba puesto unos cortos pantaloncitos de pijama a corazones y una camiseta roja de tirantes también de pijama. Había ido desde mi casa andando, una gran caminata, para pasar la tarde con ella, sin hacer nada importante, solo pasar el rato con la persona que amaba. Llamé a su puerta y me recibió como bien he dicho antes, y con una sonrisa en el rostro. Tenía el pelo poco más largo que la altura de los hombros, castaño, y unos ojos color verde botella en los que naufragabas cuando los mirabas. Y vaya mirada.
Me acogió con un beso, uno de esos besos que me hacían olvidarme de dónde estaba y, en ocasiones, hasta de quién era por unos instantes. Con uno de esos besos fugázmente eternos que me atrapan para siempre en un solo segundo, tal vez dos. Pasé dentro y me dirigí a la cocina para coger el bote de crema de cacao mientras ella llebaba el teclado eléctrico al salón. Metí el dedo un par de veces en la crema para coger sabor y, tras limpiarme las manos, empecé a tocar "Your song", de Elton John. Ella empezó a cantar y mi voz la acompañaba en las pocas estrofas que me sabía de memoria. Así nos pasamos media tarde, tocando y cantando, canción tras canción.
Tras esto fuimos a su cuarto y nos acurrucamos en su cama, no sin antes poner "Moulin rouge", una película de la que ella estaba profundamente enamorada. Así pasaron las horas y, cuando nos despertamos y nos quisimos dar cuenta, yo ya debía retornar a casa; así que nos dimos otro más de esos fugaces eternos besos ya antes comentados y salí de allí, esperando que llegase pronto la tarde siguiente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
¿No lo odias? Ese ruido constante palpitando en tus oídos. Esos gritos que dicen que saltes, que te tires al vacío del que hace nada no cono...
-
Rompen las olas incansables en la proa de mi velero mientras susurra fuerte el viento ¡hasta aquí llego, y aquí te quiero!
-
Hoy me pondré esos zapatos que me gustan tanto para ir a verte. Para ir a oírte, para ir a sentirte. Hoy me pondré ese chubasquero que tan...
-
A lo único que se le debe tener miedo es al propio miedo.
-
Las letras de las canciones cruzaban frente a mis oídos, una tras otra, llevándose cada lágrima, una por una. Cada canción conllebaba un rec...
-
Eso pensaba la chiquilla, Ever(siempre) se llamaba, mientras la sangre recorría su brazo, incansable, antes de que saliese una gota, ya est...
-
Ese día tenía la voz ronca; había cogido un resfrío y tenía algo de alergia por el cambio de estación. Llevaba puesto unos cortos pantalonci...
-
Hoy, en la escuela, la profesora de historia ha estado comentando levemente la trayectoria de Salvador Dalí. Un genio en la pintura, pero un...
-
Gentes de rostros grises impasibles, que avasallan las calles de las ciudades, sin sonrisa alguna en cuán cantidad de soledades, sin fel...
-
Desgarraré este corazón infame en dos mitades si preciso de ello, Por dar fin a este inmenso dolor que late en mi corazón en forma de ver...
No hay comentarios:
Publicar un comentario