El brillo de los últimos haces de luz se reflejaban en sus pupilas, siempre inquietas. El sol se escondía tras las montañas y nosotros mirábamos el mar oscurecerse. Era una escena bonita, escuchábamos el ruido que producían las olas y el viento sobre nuestros oídos, oíamos, a lo lejos; a la gente hablar, reír y gritar. Nuestras miradas se cruzaron un instante, proseguidas de un beso fugaz.
Un día que nunca me hubiese gustado dejar atrás, pero que allí quedó. Guardado en los recuerdos, perdido en las hojas de un diario que nunca se leyó. Olvidado, como tantos otros que fueron y como tantos otros que vendrán.
jueves, 1 de mayo de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
¿No lo odias? Ese ruido constante palpitando en tus oídos. Esos gritos que dicen que saltes, que te tires al vacío del que hace nada no cono...
-
Rompen las olas incansables en la proa de mi velero mientras susurra fuerte el viento ¡hasta aquí llego, y aquí te quiero!
-
Estoy escribiendo esto desde la cama, arropado con el único calor de tu amor. Me refiero, al amor que siento por ti. El amor, pero el tuyo. ...
-
A lo único que se le debe tener miedo es al propio miedo.
-
Debería poder olvidarte. Poder cerrar la puerta por la que cruzaste. Dejarlo pasar. Pero no puedo. Sigo esperando a que vuelvas. Debería ...
-
Desde el primer día que te vi, me prendé de amor por ti. Has penetrado con fuerza en mi corazón y allí, cosa admirable, te has ganado un lug...
-
Aquellos perdidos clones que plagian sensaciones, sentimientos y emociones; plebellos ladrones que roban los amores del corazón. Apiád...
-
Tal vez solo necesite un adios. O un hasta nunca. O un te quiero. Tal vez solo necesite un poco de amor. O que huyas. O un beso. Tal...
-
Hoy me pondré esos zapatos que me gustan tanto para ir a verte. Para ir a oírte, para ir a sentirte. Hoy me pondré ese chubasquero que tan...
No hay comentarios:
Publicar un comentario