En la desolación de mi vida sumido
yazco agora en mi presente.
Ya muero, ya me tienes,
siendo menos persona que nunca he sido.
Erestú, mi amada, mujer de mito
aquella que es y que me entiende,
aquella que es y no me siente,
abandonándome en la depresión de cual asilo.
El sentimiento aflora y crece
rozando ya el alto techo
del edificio central de mi cuerpo.
Ya llegó la cuna que me mece
en este mío año cero,
en este limpio, mi lecho.
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