Caía la noche en una calle iluminada,
ante mí, jamás belleza tal vieron mis ojos
no es menos, que creí que me volvía loco
en aquella perdida noche estrellada.
Infinito placer mío en pos de su mano dada
pues con ella quería disfrutar solo
de mi corazón cada vez más roto;
un beso entre tantas estrellas robadas.
Un beso con final fugaz dado
por una fuerza que no era mía,
por otros tras entre tus labios.
No gustaba de la próxima vida
pues yacería solo en un pasado;
no poder de ello disfrutar por un más día.
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