Estaba yo
sentado en el parque,
en un banco
negro.
Se me acerca un anciano
¡Por favor,
un cigarro!
Tenía arrugas
en las arrugas;
y era feo,
muy feo.
Estaba yo
sentado en el parque,
en un banco
negro,
y un anciano
feo.
El viejo empieza
a hablar
y hablar;
no me importaba
lo que pudiera
o no
pudiera
decir.
Dijo algo de la guerra.
La grande,
no la pequeña.
La grande guerra
que hubo
entre un hombre
sentado
en el parque,
en un banco
negro,
y un anciano
feo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
¿No lo odias? Ese ruido constante palpitando en tus oídos. Esos gritos que dicen que saltes, que te tires al vacío del que hace nada no cono...
-
Rompen las olas incansables en la proa de mi velero mientras susurra fuerte el viento ¡hasta aquí llego, y aquí te quiero!
-
Hoy me pondré esos zapatos que me gustan tanto para ir a verte. Para ir a oírte, para ir a sentirte. Hoy me pondré ese chubasquero que tan...
-
A lo único que se le debe tener miedo es al propio miedo.
-
Las letras de las canciones cruzaban frente a mis oídos, una tras otra, llevándose cada lágrima, una por una. Cada canción conllebaba un rec...
-
Eso pensaba la chiquilla, Ever(siempre) se llamaba, mientras la sangre recorría su brazo, incansable, antes de que saliese una gota, ya est...
-
Ese día tenía la voz ronca; había cogido un resfrío y tenía algo de alergia por el cambio de estación. Llevaba puesto unos cortos pantalonci...
-
Hoy, en la escuela, la profesora de historia ha estado comentando levemente la trayectoria de Salvador Dalí. Un genio en la pintura, pero un...
-
Gentes de rostros grises impasibles, que avasallan las calles de las ciudades, sin sonrisa alguna en cuán cantidad de soledades, sin fel...
-
Desgarraré este corazón infame en dos mitades si preciso de ello, Por dar fin a este inmenso dolor que late en mi corazón en forma de ver...
No hay comentarios:
Publicar un comentario