Volando a la Luna yo choqué con un coche. ¿Dónde acabó el coche? ¿Y dónde acabé yo?
Tumbados en la calzada volamos a la Luna, las estrellas nos cantan y la acera acuna.
Durmiendo el negro se tornó rojo, y negro, y rojo.
Durmiendo llegó el sueño, tan grande inalcanzable nos reduce a dos cuerpos sobre la calle: una persona y un coche.
Durmiendo somos los mismos, iguales, en un sueño negro, y rojo, y negro. En un sueño eterno; yo y el coche; la calle y la acera; la Luna, y las estrellas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
¿No lo odias? Ese ruido constante palpitando en tus oídos. Esos gritos que dicen que saltes, que te tires al vacío del que hace nada no cono...
-
Rompen las olas incansables en la proa de mi velero mientras susurra fuerte el viento ¡hasta aquí llego, y aquí te quiero!
-
Estoy escribiendo esto desde la cama, arropado con el único calor de tu amor. Me refiero, al amor que siento por ti. El amor, pero el tuyo. ...
-
A lo único que se le debe tener miedo es al propio miedo.
-
Debería poder olvidarte. Poder cerrar la puerta por la que cruzaste. Dejarlo pasar. Pero no puedo. Sigo esperando a que vuelvas. Debería ...
-
Desde el primer día que te vi, me prendé de amor por ti. Has penetrado con fuerza en mi corazón y allí, cosa admirable, te has ganado un lug...
-
Aquellos perdidos clones que plagian sensaciones, sentimientos y emociones; plebellos ladrones que roban los amores del corazón. Apiád...
-
Tal vez solo necesite un adios. O un hasta nunca. O un te quiero. Tal vez solo necesite un poco de amor. O que huyas. O un beso. Tal...
-
Hoy me pondré esos zapatos que me gustan tanto para ir a verte. Para ir a oírte, para ir a sentirte. Hoy me pondré ese chubasquero que tan...
No hay comentarios:
Publicar un comentario