Tú.
Sí, tú.
Asesino.
Asesino de horas, de tiempos, de días, de sentimientos.
Asesino del hambre, del hambre de tantas victorias perdidas.
Asesino de momentos que no pudieron ocurrir por tantas semanas extintas.
Asesino de tu propio cuerpo vivo, y muerto.
Asesino del niño inocente que un día fuiste.
Asesino de de tu sangre, cuchillo de los cortes que te provocaste.
El asesino del revólver, de la última bala con la que te mataste.
domingo, 29 de junio de 2014
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