Ya por fin veía la luz. Aquella luz tan ansiada, por tanto tiempo.
Después de tanto tiempo recorriendo el túnel, aquel túnel oscuro y húmedo, podía volver a sentir la calidez de un nuevo día. El Sol brillaba con una fuerza que no recordaba, los conejos eran más blancos, los árboles más vivos, las montañas más imponentes, las nubes se encontraban más cerca... lo echaba tanto de menos, a todo.
En la entrada de El mundo real le esperaban personas que no habría esperado con los brazos bien abiertos. Aquellas personas que él no dejó que le acompañasen por el túnel.
miércoles, 14 de agosto de 2013
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