Aquí me encuentro de nuevo,durante el último día antes de las vacaciones de verano, en mi trabajo a media jornada a las afueras de la ciudad.
-¿Qué tal Jackie? ¿Cómo estás hoy?
-...
Que maleducado, siempre me hace lo mismo.
-¡Buenas Ever! Cómo de costumbre Jackie me ha chafado la mañana. Nunca me devuelve el saludo. ¿Tanto pido?
-...
-¿Otra de pocas palabras, eh?
-¿Qué hay, Aaron? ¿Qué tal te lo pasaste ayer?
-...
-Me estoy empezando a poner de los nervios con tanto vacío, de verdad.
Pasé el resto de la mañana en un absoluto silencio. Cuando terminé el trabajo recogí mi chaqueta y salí del recinto. Como despedida me giré y leí en voz alta el letrero que colgaba medio corroido sobre el portón: "Cementerio municipal". Lo echaré de menos estos días.
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