Había una vez una lámparaque quería ser estrella. Quería ser más grande, ser vista por todas las personas y alumbrar como la que más. Todas las noches la encendían y ella miraba a estas, queriendo hacerles compañía, deseándolo con todas sus fuerzas.
La noche siguiente se encontraba en el cielo. Brillaba mucho y podía ver a las personas muy chiquititas a lo lejos.
Pasaron horas y nadie se le acercó para encenderla o apagarla. Las siguieron los días, las semanas, los meses. Entonces comenzóa desear volver a ser lámpara.
A la noche siguiente, su dueño llegó a enderla con una gran sonrisa, había vuelto. Entonces una voz le dijo desde dentro: "Espero que hayas aprendido esta valiosa lección, pues habrás podido comprobar que no es mejor ser conocido por todos que ser importante solo para unos pocos.
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