He de irme yo, desta soledad,
rehuir de mis adentros,
agazapado de los algún día nacidos.
Pues sin querer ya pasé la edad,
destos años que espero,
cobijarme en otros como cuales asilos.
Pero no, no, no amigo,
esto no funciona así,
que facilidad entonces,
si tan solo con un no o un sí,
pudiésemos cambiar las lunas por los soles,
o los sonidos que oigo,
esos que me aturrullan la cabeza,
que me desesperan y se quedan dentro de mí,
y no salen.
Son temores, temores.
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