Aquellos perdidos clones
que plagian sensaciones,
sentimientos y emociones;
plebellos ladrones
que roban los amores
del corazón.
Apiádese de ellos, lord
del castillo del terror,
sin maldad ellos en su interior,
sin sufrir aún dolor.
Pobre chico roto
del que yo denoto
que las voces le hacen moco
por copiar al mudo loco
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