Un niño danza calle abajo. Una vivienda a su izquierda, una ventana. Curiosidad del fin se apodera. Dentro, una señora come queso sobre un mantel amarillo. Un mono enfundado en un largo vestido rosado espera de pìe sobre la mesa de estar, mirando fijamente el reloj, quieto. Las manecillas del aparato no avanzan, no se mueven, pero el cuco suena, una y otra vez.
El pájaro pía en una habitación donde el único sonido proviene del piso de arriba. Ajena a todo, una mujer rolliza canta mientras se baña. Plic, plic, gotas saladas de un líquido transparente brotan de los ojos de la mujer, cayendo finalmente sobre la bañera, llenándola, entre eternas notas. Crash, se ha roto una ventana. Ha entrado una piedra. Una carta yace pegada a ella. La mujer la abre: <<estoy muerto>>. La radio suena, una voz infantil: <<danzo calle abajo, lentamente, entre tu música>>
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