jueves, 25 de septiembre de 2014

Me gustaba

Me gustaba tu pelo oscuro, tu cabello negro;
tus ojos marrones, también oscuros, como una avellana,
tus ojos,
tu mirada,
tu nariz pequeña y chata,
y tu piel tersa. Tu piel tostada
dorada
marrón, también oscura. Y lisa.
Me enamoré de tu boca, tus labios, y tus dientes vestidos de blanco;
de tu lengua roja, y de esa carne rosa de tus labios;
de tu tripa, de tus puntos, de tu ombligo oculto,
de tu tripa,
de tus costilllas,
una a una, y de tus pechos,
y tus pezones erectos;
de tu pelvis, de tus huesos,
de tu pubis, tu vagina, tu vulva,
de tus muslos,
de tu culo,
de tus muslos;
de tus cortes y cicatrices,
de tus gemelos
y tus tibias;
de tus brazos, tus antebrazos y tus manos,
de tus dedos
y tus uñas. Esos brazos también oscuros
y las manos pequeñas;
y los dedos,
como me gustaban tus dedos
y tus brazos,
Y tu mirada, y tus labios,
y tus orejas, ocultas por el cabello
oscuro y negro.
Y tus dientes, y tu lengua;
y tu andar, y tu decir,
y tu manía,
y tu sentir,
y del esperma
de tus ojos que fecunda
mi corazón.
Y mis sentimientos.
Elena,
a qué esperas,
Elena,
si no es a matarme,
o a dañarme,
o a dejarme vivir,
sin ti.

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