miércoles, 15 de mayo de 2013

Y vuelta a empezar, solo, sin nadie.
Estábamos tan bien.
Cojidos de la mano, caminando por un bello arco iris, mirando al infinito, mirando al horizonte, que estaba muy lejos, tan lejos como el fin de nuestra relación, y me parece que los grandes matemáticos se equivocaban, hoy mismo hemos llegado al infinito.
Y lloro.
Quién dice que un chico no pueda llorar?
Y me entristezco, porque ahora, tengo que estar sin ti, sin poderme acercar, sin poderte besar, pero las vidas son etapas, etapas que hay que pasar, cada etapa es diferente.
Pero podría ser toda una vida con la misma persona, hay gente que lo hace, por qué nosotros no? No es mi amor por ti menor que el de ellos, eso tenlo por seguro.
Y amo.
Soy trozos de yo, y amo.
De mi quedaba poco, ya no queda nada.
Ni líquidos, ni sólidos, ni alma.
Y me mata.
Me mata el como me hablas.
Cada palabra,
una bala.
 Una bala que me atraviesa el corazón, y me dice, y me habla:
Ay! el pobrecito, ¿quién lo mata?
Lo sabré yo, bala,
que quien me mata no solo mata
sino que también me ama
me ama y las reglas, se salta.
Confía eran ellas, las reglas,
siéntate en la silla y piensa,
Qué son esos líquidos que me quedan, si no son letras?
letras que escribo, letras que me asaltan.
Si no es esto un mito, una mentira, es la bala quien me mata,
la bala que me ama
la bala que son tus palabras,
las palabras que tú me dices, por favor, calla.
Dices que esto sana,
yo no lo veo así, porque de mi, ahora emana
una lágrima, una gota de mi ojo,
una lágrima.

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