jueves, 16 de mayo de 2013

Y he aquí los colores

Negro se levanta y dice:
!Yo te oscurezco, yo te doy cobijo, yo te escondo, yo te hago sentir bien, pues soy la noche!

Tal vez debería resguardarme en ti, que me ofreces seguridad.

De un golpe seco, Rojo cubre el lugar del caido de un empujón:
!Yo te ofreceré fuerza, furgor, pasión, yo te haré cumplir tus mayores deseos a base de esfuerzo!

O contigo, pues harás de mi un hombre respetable.

Una luz cegadora deja a Rojo fuera de combate, era Blanco:
Por mi parte, yo te daré el poder de los dioses, te daré la luz y te guiaré por los caminos, pero también te ofreceré la pureza y la simplicidad de mi color.

O tú; que me ofreces una vida en paz, una vida fácil.

Una vocecilla se escuchaba lejana y pobre, casi inaudible. Era Rosa, y por su parte decía, casi imperceptiblemente:

S-sí...bueno, yo soy rosa...y-y te ofrezco sonrisas...

Pues contigo me ha de quedar, Rosa, pues no sirve de nada la seguridad, la fuerza o la pureza y simplicidad si no se es feliz, si no se sonríe.

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